Presentación
La historia (general, de la ciencia, de la psicología) puede ser aburrida o divertida, letárgica o apasionante. Desgraciadamente no es el lector el que decide: algunos materiales son más estéticos que otros, más graciosos que otros, y más placenteros que otros. Rara vez se encuentra un material (artículo, capítulo, libro) agradable en lo estético e informativo en lo académico. Y es lógico: tratamos de ser historiadores, no novelistas (para escritores frustrados ya tenemos a los lacanianos).
Por otro lado, la tarea del historiador suele ser una tarea solitaria: búsqueda de fuentes, trabajo de archivo, análisis, lectura, síntesis, publicación... con excepción de los congresos académicos, los historiadores no disponen de muchos espacios para compartir su pasión. No es que esto sea exclusivo de los historiadores -creo que sucede en muchas otras disciplinas-, pero el 'arte' historiográfico conlleva mucho tiempo de trabajo solitario, one on one con los materiales.
Me llamo Catriel, soy un argentino de 27 años, y actualmente soy becario doctoral en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de mi país. Licenciado en psicología y doctorando en psicología, investigo en temas de historia y filosofía de la ciencia y de la psicología, y enseño sobre el tema a nivel universitario. Me apasiona todo lo que tenga que ver con rastrear, conseguir, acceder, imprimir, marcar, leer y analizar una fuente para después escribir algún trabajo y compartir con colegas. Me gusta realmente, y haciendo eso me siento en mi salsa. En definitiva, creo que me apasiona la idea de contribuir con el avance del conocimientos a través de resolver problemas específicos. Y actualmente (Septiembre de 2019) me encuentro en las primeras fases de un nuevo proyecto de investigación, bastante distinto a los que he emprendido en el pasado.
Como suele suceder con estas cosas, el proyecto es bastante específico, y como es típico en las tareas académicas, básicamente consiste en profundizar hasta el hartazgo un área muy pequeña y concreta de la historia de la ciencia (en mi caso, de la psicología). Como suena: una tarea interesante pero potencialmente tediosa y que puede inducir al suicidio por monotonía. Una forma de hacer menos monótona y más rica la tarea es, se me ocurre, disponer de una bitácora o diario donde ir cargando ideas, reflexiones generales o apuntes a medida que avance en el proyecto. Sin pretensiones demasiado académicas, esa es una de las funciones de Histeria de la Psicología: un bloc de notas donde volar cosas que se me ocurren a medida que voy trabajando y leyendo sobre mi área.
Sucede que además de becario y doctorando y toda la pelotita también soy un ser humano (baia baia), me socialicé entre videojuegos, adoro la cultura de los memes, tengo una relación de consumo problemático de música y entre otras cosas tengo una fascinación particular por el humor (como producto y como fenómeno en sí). Me gusta hacer pasar mis intereses a través de ese tamiz... y si en el proceso esos intereses se deforman, mejor: que viva el absurdo. Ya tengo un Blog donde escribo sobre música y literatura en clave ocasionalmente humorística (intentando cubrir todo y cubriendo nada en el proceso, como corresponde). Pero no tengo un Blog donde cruce mi trabajo con el absurdo. Histeria de la Psicología viene a ser entonces, también, un lugar donde volcar ocurrencias o ideas sin pretensiones de verdad y en clave cómica o satírica sobre lo que voy leyendo, desenterrando y trabajando. En ocasiones no voy a necesitar hacer comentarios cómicos porque las fuentes y los materiales son graciosos per se. En ocasiones voy a necesitar hacer comentarios. En todo caso, seguro termina siendo poco o nada gracioso.
Así que eso. Bienvenidos. Como escribí para mi otro Blog, abandonad toda esperanza los que entráis, y preparaos para ser decepcionados.
Por otro lado, la tarea del historiador suele ser una tarea solitaria: búsqueda de fuentes, trabajo de archivo, análisis, lectura, síntesis, publicación... con excepción de los congresos académicos, los historiadores no disponen de muchos espacios para compartir su pasión. No es que esto sea exclusivo de los historiadores -creo que sucede en muchas otras disciplinas-, pero el 'arte' historiográfico conlleva mucho tiempo de trabajo solitario, one on one con los materiales.
Me llamo Catriel, soy un argentino de 27 años, y actualmente soy becario doctoral en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de mi país. Licenciado en psicología y doctorando en psicología, investigo en temas de historia y filosofía de la ciencia y de la psicología, y enseño sobre el tema a nivel universitario. Me apasiona todo lo que tenga que ver con rastrear, conseguir, acceder, imprimir, marcar, leer y analizar una fuente para después escribir algún trabajo y compartir con colegas. Me gusta realmente, y haciendo eso me siento en mi salsa. En definitiva, creo que me apasiona la idea de contribuir con el avance del conocimientos a través de resolver problemas específicos. Y actualmente (Septiembre de 2019) me encuentro en las primeras fases de un nuevo proyecto de investigación, bastante distinto a los que he emprendido en el pasado.
Como suele suceder con estas cosas, el proyecto es bastante específico, y como es típico en las tareas académicas, básicamente consiste en profundizar hasta el hartazgo un área muy pequeña y concreta de la historia de la ciencia (en mi caso, de la psicología). Como suena: una tarea interesante pero potencialmente tediosa y que puede inducir al suicidio por monotonía. Una forma de hacer menos monótona y más rica la tarea es, se me ocurre, disponer de una bitácora o diario donde ir cargando ideas, reflexiones generales o apuntes a medida que avance en el proyecto. Sin pretensiones demasiado académicas, esa es una de las funciones de Histeria de la Psicología: un bloc de notas donde volar cosas que se me ocurren a medida que voy trabajando y leyendo sobre mi área.
Sucede que además de becario y doctorando y toda la pelotita también soy un ser humano (baia baia), me socialicé entre videojuegos, adoro la cultura de los memes, tengo una relación de consumo problemático de música y entre otras cosas tengo una fascinación particular por el humor (como producto y como fenómeno en sí). Me gusta hacer pasar mis intereses a través de ese tamiz... y si en el proceso esos intereses se deforman, mejor: que viva el absurdo. Ya tengo un Blog donde escribo sobre música y literatura en clave ocasionalmente humorística (intentando cubrir todo y cubriendo nada en el proceso, como corresponde). Pero no tengo un Blog donde cruce mi trabajo con el absurdo. Histeria de la Psicología viene a ser entonces, también, un lugar donde volcar ocurrencias o ideas sin pretensiones de verdad y en clave cómica o satírica sobre lo que voy leyendo, desenterrando y trabajando. En ocasiones no voy a necesitar hacer comentarios cómicos porque las fuentes y los materiales son graciosos per se. En ocasiones voy a necesitar hacer comentarios. En todo caso, seguro termina siendo poco o nada gracioso.
Así que eso. Bienvenidos. Como escribí para mi otro Blog, abandonad toda esperanza los que entráis, y preparaos para ser decepcionados.
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