Los grandes hombres y las presiones ambientales: O cómo el Zeitgeist mueve a la ciencia

Leyendo sobre la historia del conductismo y de la enseñanza de la psicología, encontré tres extractos fascinantes que me arrancaron una sonrisa.

Primero, J. B. Watson, el que es considerado el fundador canónico del conductismo (que en realidad canalizó todo un clima de época y le puso nombre a un movimiento que ya venía gestándose y bla bla bla) reconociendo que escribía su clásico de 1914 porque necesitaba la guita, la mosca, la tarasca. El extracto, sacado de una carta a Knight Dunlap, dice en esencia "Estoy escribiendo mi libro por dinero. Dios mio necesito la guita. La necesito como nunca un hombre antes. Estoy endeudadísimo y tengo que salir de acá".

Hilarante. Es el tipo francés de Los Simpsons quejándose de que nadie va al parque de atracciones y diciendo "mis hijos me piden vino".




En el segundo, Thorndike, pionero en investigación animal y que después trasladó esa investigación a ideas sobre niños y humanos, y que además era considerado un docente estelar y cerebro de la psicología educacional, reconociendo que en realidad la enseñanza le era "meh". Bingham, su ayudante, cuenta que en la previa a dar una clase Thorndike mira al reloj y dice básicamente "En 5 minutos tengo que dar un teórico. Si usara el tiempo para repasar, sé que el teórico saldría 50% mejor. Pero no, sigamos haciendo estadística mejor. ¿Qué te dió esa correlación?". MAESTRO. Demostrando en acto cómo la enseñanza y la investigación a veces colisionan, y cómo a veces uno es un zángano. Las dos citas están sacadas del libro de 1985 de John O'Donnell, "The Origins of Behaviorism. American Psychology, 1870-1920".

Y en el tercero, Clarke criticando la saturación de tareas docentes en profesores que hacía que unamisma persona enseñara hebreo, ciencia natural, ciencia mental y ciencia moral. Pero lo gracioso es cómo señala que "el único grupo tan inepto como los profesores de la facultad es el compuesto por los administrativos de la mayoría de las universidades". Otro capo. Lo escribió en 1876, antes que Freud inventara la censura y la represión. Esta está sacada del capítulo de Beins que cierra el libro editado por Puente, Matthews y Brewer en 1992 "Teaching Psychology in America: A History".

Más evidencia para la hipótesis de que los científicos históricos son figuras oprimidas por su contexto... en el caso de Watson, oprimido por la mafia, y en el de Thorndike, oprimido por el cómodo sillón en el que estaba sentado antes de ir a dar clase.

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